2.2. Las galerías de arte

Visitantes en una galería de arte | de manuleica en Flick bajo CC
Juana Mordó, galerista |imagen de geniuslocis

Actualmente muchos museos tienen una política de adquisición de obras de arte contemporáneo que gestionan directamente con los artistas. Lo normal es que cuando un artista profesional quiere darse a conocer, se ponga en manos de una galería de arte importante para promocionar y vender su trabajo. Una galería de arte es un espacio expositivo a cargo de un o una marchante o galerista que tiene en "nómina" a varios artistas a los cuales les realiza exposiciones individuales cada cierto tiempo, les publica catálogos y los lleva a distintas ferias de arte contemporáneo. Hay artistas y colectivos de artistas asociados a un/a galerista. Se pueden poner muchos ejemplos, pero tal vez el de la madrileña Juana Mordó y los artistas del Grupo El Paso sea uno de esos casos más entrañables de compromiso y fidelidad con un grupo de artistas que pudieron vivir de su profesión en una España que aún padecía los efectos de la posguerra, inmersa en el aislamiento internacional y sumida en una crisis social, cultural y política. En su galería buscaron refugio y expusieron sus obras los más relevantes artistas españoles de aquellos años como Canogar, Chirino, Antonio López, Millares, Mompó, Saura, Sempere, Tàpies, Torner, Zóbel, Equipo Crónica, Guerrero, Gordillo, Pérez Villalta y un largo etcétera.

 

 

La realidad es que las galerías suponen uno de los escalones obligados, y a veces sufridos, para los artistas que quieren introducirse en el mercado. Pero conseguir una sala no es fácil para los que intentan mostrar sus obras por primera vez. Hoy día, los galeristas prefieren no arriesgar y solo exponen obras de artistas que ya tienen cierto reconocimiento y sobre todo, cotización en el mercado artístico, raros son los que apuestan por lanzar la carrera de nuevos artistas, que debería ser la labor de un auténtico marchante. El caso es que muchos son los artistas noveles que no tienen más remedio que "alquilar" el espacio de la galería (o abonar un adelanto, entre 1.500 y 2.000 euros, según algunas fuentes) para exponer su obra. Este tipo de "galerías-inmobiliarias" han prosperado en periodos de crisis donde muchas galerías de toda la vida tuvieron que echar el cierre.

 

exposición
Galería de arte |fotografía de pajaroenmano en Flickr bajo CC

Aparte de esas cuestiones económicas y laborales, una forma de saber qué se cuece en el panorama artístico es realizar una ruta por las galerías de nuestra ciudad. Entrar a mirar en estas salas a pie de calle es gratuito, podéis verlas sin comprar nada. Ningún vendedor se os echará encima como en una tienda de sofás. Evidentemente, su objetivo es vender, pero también les interesa que el público conozca al artista expuesto. A veces, en la galería podemos ver un libro de visitas donde se recogen las impresiones del público que ha pasado por la sala. Es interesante "cotillear" dichos libros y observar las distintas visiones y emociones que despiertan las obras artísticas.

Objetivos

Con respecto al abuso que se ve sometido el colectivo de artistas, la Unión de Asociaciones de Artistas Visuales redactó en 2000 un Manual de buenas prácticas profesionales en las artes visuales . Este documento establece, entre otros asuntos interesantes y recomendables, los modelos de contratos entre artistas y galeristas, derechos de autor y las comisiones que recibe el galerista por la venta de una obra a sus clientes, que puede oscilar, en el mejor de los casos, entre el 40 y el 60% del precio de venta al público. La comisión de la galería a veces se acuerda con el artista, en función del grado de compromiso del galerista para asumir gastos como la coproducción de la obra (en especial cuando se tratan de instalaciones o formatos de videoarte), la producción de exposiciones y la participación en ferias internacionales. Muchos galeristas exigen, además, el depósito de una o varias obras que el artista debe "donar" como "coste" o cargo de la exposición, venda o no venda su obra.